Y ya estamos en la recta final del viaje, en una de las entradas del blog justo antes de partir de regreso a Espana.
Pero aun quedan algunas cosas que contar, algunos lugares visitados, que no por ser los finales dejan de tener importancia.
Tras dejar Calculta -o Kolkata-, nuestros pasos se dirigieron a la ciudad sagrada por excelencia de la India: Benares -o Varanasi-. Varanasi presume de ser una de las ciudades mas antiguas del mundo que aun permanece habitada, mas de 4.000 anos segun afirman algunos. No es una ciudad excesivamente grande, algo mas del millon de habitantes (aunque francamente parece un pueblo), pero a su paso el Ganges se convierte en algo aun especial de lo que de por si ya es: la ciudad de Shiva, el dios de la destruccion, y uno de los tres dioses mas importantes del Hinduismo. Es el punto en el que convergen el mundo espiritual y fisico de esta religion, el rio de la salvacion, el paso intermedio entre este mundo y el mas alla. Por este motivo, es tambien lugar de peregrinaje y cremacion de difuntos.
Despues de la teoria, en la practica Varanasi no tiene nada de antiguo que delate su edad, mas que el descuido y la desidia tipicos en India y su patrimonio. Es una ciudad caotica, con callejuelas laberinticas y llena de peregrinos que gritan alavanzas a sus dioses por las calles, en grupos y vestidos de naranja, entremezclados con lo de siempre: infinitas motocicletas, coches, motocarros, bicicarros, vacas, perros, transeuntes, comerciantes, vagabundos y... turistas. Si, definitivamente, si decides salir del hotel a tomar el aire, mejor hacerlo con humor.
Tras desplazarnos en motocarro hasta el centro, comenzamos a caminar hacia uno de los destinos mas exoticos y tetricos de la ciudad: los ghats. Estas escaleras alargadas que descienden hasta el agua y que se encuentran a lo largo de toda la orilla del Ganges, sirven para que los fieles acudan a lavarse, purificarse, rezar y, en el caso de Varanasi, tambien a morir. Es por ello que Benares posee, a parte de los usuales ghats de bano, dos o tres crematorios, donde los cuerpos son incinerados en publico. Por razones medio-ambientales y sanitarias, los tradicionales crematorios de madera han empezado a ser sustituidos por unos electricos, a excepcion del de Manikarnika, el lugar predilecto de un Hindu para pasar a otra vida.
La visita a este ghat resulta oscura, espeluznante, triste y a la vez curiosa, exotica y conmovedora. Ya desde lejos uno puede percatar el olor a fuego, a barbacoa, para entendernos. Uno accede a traves de estrechas y sinuosas callejuelas por las que no caben los vehiculos, tan solo alguna motocicleta, y uno ha de hacerse paso entre vacas, personas adormiladas en el suelo, alcantarillas abiertas, ninos jugando y montoncitos de basura y suciedad. Un silencio extrano inunda la atmosfera. A medida que uno va acercandose, es testigo de la clase de familias que viven alrededor, las de los intocables, los que trabajan mano a mano con la muerte, los que ni siquiera forman parte de la sociedad de castas. Mas adelante uno se encuentra con pilas y pilas de maderos que serviran para alimentar las hogueras. Existen distintas calidades, siendo el sandalo el mas caro, y cada tronco es pesado con escrupulo en basculas enormes para calcular, a posteriori, el costo total de la cremacion. El arte esta en utilizar la madera justa para cada cuerpo. Los cuerpos de los difuntos, envueltos en mantos dorados con guirnaldas rojas, son acostados sobre unas tablas de bambu y transportados en procesion por las callejuelas a hombros de los "doms" (los intocables). Al llegar al agua estos sumergen los cuerpos para vendecirlos y despues los colocan en fila, esperando su turno en la hoguera.
Nosotros pudimos observar este escalofriante espectaculo desde la terraza del edificio de enfrente donde, por unas rupias, te dejan hasta hacer fotos. Algunos turistas, mas morbosos, se acercan hasta el fuego y afirman poder ver miembros calcinandose... pero a nosotros nos parecia totalmente irrespetuoso y profundamente desagradable y nos limitamos a observar el ritual desde lo alto. Nos dimos cuenta de que alrededor solo habia hombres; un chico se "ofrecio" a explicarnos todo y nos comento que a las mujeres no se les permite acercarse porque hace 150 anos una viuda se tiro al fuego al incinerar a su marido y que como son mas debiles y no saben controlar sus emociones, pues se quedan en casa, llorando. (Sin comentarios). Tambien nos comento que al dia se producen en ese ghat unas 500 cremaciones y que las cenizas, todas juntas, son esparcidas por el Ganges a la manana siguiente. Se nos ocurrieron un monton de preguntas mas pero el ingles del pobre chico era bastante limitado y no pudimos entendernos mucho mas.
Esta visita al territorio de la muerte, pese a ser romantica y hermosa para los hindues, a nosotros nos dejo machacados y con poco cuerpo para el jaleo, asi que habiendo visto varias veces "pujas" (rezos) al atardecer, y pensando que seria similar a lo que vimos en Haridwar, decidimos pasar de rituales y regresar al hotel a descansar. Hicimos bien, al cabo de media hora empezo a caer una tromba de agua de impresion.
En Benares estuvimos tres dias, pero nos dedicamos a descansar en el hotel, decente, y con un buen restaurante con potente aire acondicionado. Teniamos pensado montarnos en una barca y recorrer por el Ganges los 7 km de los ghats, pero se nos quitaron las ganas al leer en el periodico un articulo sobre la contaminacion de sus aguas (si se considera que un agua, para ser apta para el bano, ha de tener unos niveles de toxicidad por bacterias fecales menores de 500 por 100 ml, en muestras extraidas del Ganges, se han hallado 1.5 millones!!!Aggghhh). Es increible que esto se consienta; y pensar que ese es su Dios. (...)
De Benares cogimos otro tren nocturno hacia Jhansi, que enlazamos con 4 horas en taxi hasta Khajuraho, nuestro ultimo destino. Fue una paliza de 20 horas y, de nuevo, fuimos directos a la cama. Khajuraho es famoso por una sola cosa: sus increibles templos jainistas con minuciosas figuras talladas en una piedra parecida a la de Villamayor, representando escenas de la vida cotidiana y posiciones del Kamasutra. Y, la verdad, siendo la ultima parada de esta aventura llamada "India", decidimos darnos otro homenaje y, tras pasar la primera noche en otra humilde habitacion con camastro y ducha correosa, nos mudamos a otro hotelazo, con piscina y minigolf. Los tres ultimos dias, de verdadero lujo, tanto que hasta nos daba pena irnos!!! (en su justa medida, jajaja) y, entre medias de visitas a templos, nos dedicamos a dormir, a ver peliculas, a comer, leer, nadar y echar varias partidas al billar. Emociones conocidas, sensacion de estar dando la espalda al mundo...
Otras 4 horas en taxi mas otra noche en las literas de un tren y, de nuevo, en la conocida Delhi, alojados en el mismo hotel donde empezamos. Las ultimas compras, las ultimas fotos, Estefania dejandose pintar las manos de henna bajo una incesante lluvia. Unas calles sucias y malholientes inundadas de agua que te pasa los tobillos y recuerdos, muchos recuerdos, los de hace exactamente 6 semanas, cuando apenas comenzabamos nuestro viaje.
Y hasta aqui hemos llegado, mision cumplida! En un par de minutos estaremos camino al aeropuerto. Nuestro vuelo, via Londres, aterrizara en Madrid a medianoche. Lo primero que haremos? No sabemos, aun no nos imaginamos lo que es volver a ver un trafico ordenado, unas calles con papeleras, beber de agua embotellada sin ser purificada previamente, lavarse los dientes con el agua del grifo, comer un helado, una ensalada, un bocata de chorizo... Echaremos de menos India?? Ruben no, para nada. Estefania si, a las vacas, solo a las vacas.
Un beso enorme a todos aquellos que habeis permanecido junto a nosotros viajando por este contradictorio y diverso pais.
Nos vemos en Espana!!!!
